#1 HONTANAS : INTENSAMENTE UM CAMINHO
Eu Marilene Aparecida Silva, leiga dominicana de Minas Gerais, Brasil e Ivone Maria Perassa, leiga dominicana de Santa Catarina, Brasil, juntamente com Neli Armas Tejera (OP) e Esther Santana Vegas (OP) constituímos comunidade Dominicana missionária a Ser-Viço em Hontanas junto à peregrin@s buscadores(as).
Ao acolhermos estes caminhantes que trazem consigo suas dores, amores, labores, propiciados diferentes sentimentos e sabores.
São peregrinantes que com seus cajados, mochilas e barro nos calçados, seguem passo a passo a se perguntar : O que faço aqui ...?
Assim, através da oração, da benção e da massagem, vamos com nosso coração e nossas mãos tocando seus pés exaustos e impregnados do chão que ao percorrer se deixam nutrir.
Desta forma, como comunidade Dominicana a exemplo de Maria, irmã de Lázaro (João 12,13) tomamos nas mãos esses pés cansados e os ungidos com óleo perfumado pelas missionárias, anteriormente preparados.
Acolher, escutar, tocar, ungir e massagear, conduz peregrinos a ouvir o coração e à nós a cura do que no intimo permanecia silenciado.
Ao voltarmos para nosso lugar de origem, levaremos a intensidade do que este caminho missionário nos encharcou
e como Dominicanas, seguiremos deixando-nos tomar pela Compaixão, Comunidade, Oração e Pregação.
Marilene Silva e Ivone Perassa
#1 HONTANAS : INTENSAMENTE EN UN VIAJE
Yo, Marilene Aparecida Silva, laica dominica de Minas Gerais, Brasil, e Ivone Maria Perassa, laica dominica de Santa Catarina, Brasil, junto con Neli Armas Tejera (OP) y Esther Santana Vega (OP) hemos creado una comunidad misionera dominicana para servir en Hontanas a los peregrinos buscadores.
Acoger a estos peregrinos, que traen consigo su dolor, amor y trabajo, trae sentimientos y sabores diferentes.
Son peregrinos que, con sus bastones, mochilas y barro en los zapatos, siguen preguntándose : ¿Qué hago aquí ?
Y así, a través de la oración, la bendición y el masaje, vamos con el corazón y las manos a tocar sus pies exhaustos, impregnados de la tierra que los nutre mientras caminan.
De este modo, como comunidad dominicana, siguiendo el ejemplo de María, la hermana de Lázaro (Jn 12,13), tomamos en nuestras manos estos pies cansados y los ungimos con aceite perfumado preparado anteriormente por los misioneros.
Acoger, escuchar, tocar, ungir y masajear llevan a los peregrinos a escuchar el corazón y a nosotros la curación de lo que estaba silenciado en nuestro interior.
Cuando regresemos a nuestro lugar de origen, llevaremos la intensidad de lo que este viaje misionero nos ha llenado.
Y como dominicas, seguiremos dejándonos llevar por la Compasión, la Comunidad, la Oración y la Predicación..
Marilene Silva e Ivone Perassa