Cuarta crónica de la misión en Hontanas

Publié le : 15 juin

Testimonio de Fernanda Felser (Uruguay) - 7 al 14.6.2026

Llegué a Hontanas como peregrina, recorriendo el Camino de Santiago, dónde me quedé durante una semana para vivir una experiencia de voluntariado lo cual tenía ya planificado antes del inicio de mi Camino. Siempre me ha gustado ayudar, estar a disposición de los demás, sin embargo, esta semana tuvo para mí un significado muy especial, porque llegué atravesando un duelo muy profundo y en un momento de gran fragilidad personal.

Ponerme al servicio de los demás,convivir en grupo, fue en estos momentos, al mismo tiempo, un desafío y una fuente de sanación. Al acoger a los peregrinos escuchando sus historias, veía reflejadas muchas de las experiencias que yo misma estaba viviendo : el cansancio, las preguntas, las heridas invisibles, pero también de algún modo la esperanza y el seguir avanzando. Compartir una conversación, un momento de oración o simplemente ofrecer un masaje a unos pies agotados enfatizó la fuerza de los gestos sencillos y la importancia de sentirse escuchado y acompañado.

La convivencia con el equipo de voluntariado fue realmente un regalo. Encontré una comunidad acogedora y fraterna que me hizo sentir sostenida desde el primer momento. Preparar a diario juntos la acogida a los peregrinos,orando luego con ellos así como entre nosotros, compartiendo el día a día, fue algo que agradezco de corazón a las hermanas Gotzone y Carmen, así como a Agustín y Pilar, por su generosidad y apoyo, por compartir y hacer de esta semana, algo aún más significativo de mi camino, de la vida...
Quiero agradecer asimismo a la Congregación Dominicana por hacer posible esta misión y especialmente a Esther por haberme acercado a este hermoso proyecto.

Hontanas, cuyo nombre aprendí que significa “fuente”, fue realmente una fuente para mí ya que mientras intentaba aliviar el cansancio de quienes llegaban al pueblo, descubrí que yo también estaba siendo cuidada. Me voy con el corazón agradecido, fortalecida por tantos encuentros y con la certeza de que servir a los demás puede ser una de las formas más profundas de sanar.

Fernanda Felser Barrandeguy