Ecos de la misión de nuestras hermanas en Canarias
Nuestra Hna. Neli nos ofrece una visión de su misión, en un contexto donde coincide la pastoral de presos y migrantes.
Quiero comenzar este artículo recordando que el ser migrante es parte de mi familia, mi abuelo materno fue inmigrante, mi padre fue inmigrante, su hermana, mi tía, fue inmigrante durante más de 20 años. Yo fui extranjera durante 16 años, cuando viví en Chile.
Las islas canarias - donde nuestra Congregación está presente a través de la comunidad de Tamaraceite - están ubicadas a 100 km del continente africano. Las islas son puertas abiertas al mundo, hay municipios donde conviven personas de diversas nacionalidades, uno de ellos con más de 90 nacionalidades.
La ruta canaria migratoria de Africa occidental hacia Europa es una de las más peligrosas por la cantidad de víctimas que mueren en el mar cada año.
Dos hermanas de la comunidad somos voluntaria de la pastoral penitenciaria, visitamos a hombres extranjeros, de Marruecos, Sáhara, lationamericanos, Mali, Senegal, Guinea y entramos en relación con sus familias. Historias de vida marcada por las mafias migratorias.
Una pregunta recurrente que los familiares hacen es ¿cuál fue el delito por el que está en prisión mi hijo, mi marido, mi hermano ? Una de la respuesta es casi repetitiva : es acusado de patrón de patera. Al llegar a cualquier lugar de las islas, una pregunta que las autoridades les hace es ¿quién es el patrón, es decir quién ha traido la embarcación y se ha lucrado por ello ? Con que haya dos personas que estén de acuerdo para acusar a otro es suficiente, estas dos personas, según la ley, por colaborar o acusar están protegidas y pueden tener más posibilidades de tener documentación para la residencia y trabajar en el país. Muchas de estas acusaciones son falsas.
Otra situación con la que nos encontramos tiene relación con que muchos jóvenes están en las calles. Muchos llegan a las islas siendo menores y las leyes les protegen, sin embargo, el día que cumplen 18 años el regalo que reciben es ir a la calle. Estar en la calle, días y semanas e incluso meses, les convierten en víctimas del hambre, de la violencia y de adicciones. Muchos de estos chicos terminan también en prisión, víctimas del abandono y de la falta de recursos y acompañamiento.
Sueño con otro modelo migratorio posible : migrar de forma digna, segura y legal.
Hna. Nélida Armas Tejera
Vicariato de España