¿Quiénes somos ?
Somos Hermanas Dominicas de vida apostólica.
En números :
◦ 263 hermanas, que viven
◦ en 35 comunidades,
◦ en 10 países,
◦ en 4 continentes.
La Congregación Romana de Santo Domingo (CRSD) es un instituto religioso de derecho pontificio, erigido por decreto de la Sede Apostólica el 9 de diciembre de 1959 y afiliado a la Orden de Predicadores por decreto de afiliación del 10 de enero de 1960.
Mujeres de nuestro tiempo, hemos elegido seguir a Jesucristo viviendo en comunidad para dar testimonio del Reino de Dios entre nuestros hermanos y hermanas, en los barrios donde vivimos, a en nuestra vida cotidiana y en la misión. La misión es el horizonte de nuestra vida fraterna, de nuestra oración y estudio.
Formamos un cuerpo muy variado, tanto por nuestra situación geográfica como por la búsqueda de una vida en fidelidad a nuestra vocación común que engloba las vocaciones personales. Nuestra diversidad es una riqueza que nos invita a buscar, como Domingo, cómo hablar de Dios y vivir el Evangelio de un modo actual y adaptado a nuestros lugares de inserción.
Nuestra misión busca descubrir, despertar y sostener cualquier germen de vida y de amor que habita ya en el mundo, donde Dios se revela a través de todo lo humano y todo lo que humaniza. Toda nuestra actividad apostólica está concebida a la luz de la encarnación y suscita la libertad de cada persona para elegir los caminos de vida que se le ofrecen como hija de Dios y hermana de todos. Nos dedicamos a la predicación en todas sus formas : promoción humana, educación, trabajo por la Justicia y la Paz y el cuidado de la Creación, formación teológica, pastoral con jóvenes y adultos, acompañamiento espiritual, presencia en los medios de comunicación social, anuncio a través del arte y la cultura, búsqueda de caminos de interioridad… Nuestra vida fraterna es en sí misma predicación, da testimonio de una fraternidad posible y de una alegría enraizada en Jesucristo en la vida cotidiana.
Por la profesión pública de los votos, nos comprometemos :
▪ a intentar vivir relaciones adecuadas con los demás, en la comunidad y con cualquier persona con la que nos encontremos (celibato voluntario),
▪ a una sobriedad alegre que quiere colaborar en la construcción de un mundo mas justo (pobreza voluntaria),
▪ a la búsqueda común de la voluntad de Dios en interdependencia y desde la confianza recíproca (obediencia).