Gran Canaria : “En la cárcel”

Published : 25 March

Desde que, por parte del delegado de pastoral penitenciaria, se nos comunicó que no podíamos ir a la cárcel hasta nuevo aviso, no puedo dejar de pensar en la situación particularmente difícil que están viviendo los presos.

Son personas que viven confinados durante años, por su responsabilidad, claro, pero la dureza de la situación es difícil de imaginar para quien no está en ella. Estas personas tienen algún respiro gracias a las actividades que se les ofrecen, particularmente por parte de la pastoral penitenciaria, a las visitas, encuentros y apoyos varios del exterior que se les conceden en la medida en que responden adecuadamente. Y bien que agradecen esos espacios.
En este momento, nadie puede entrar en la cárcel más que los funcionarios de prisiones. Los presos no pueden salir de sus módulos ni acceder a ningún otro tipo de comunicación durante un tiempo que no se sabe lo que va a durar. Me choca que su situación ni siquiera se mencione en los medios de comunicación en estos momentos.
He sabido que las tensiones empiezan a aflorar y las autoridades comienzan a preocuparse. No salir del módulo, no recibir visitas, no tener contacto familiar, no realizar ninguna actividad… , demasiados “no”. La última noticia que me llega es que, a través de la influencia de la pastoral penitenciaria, que ha insistido en su petición, las autoridades han aceptado gestionar el peculio habitual que había sido suspendido. La pastoral concede una tarjeta de teléfono mensual a quien no tiene nada.
Estas líneas proponen en estos tiempos difíciles recordar en nuestra oración a las personas privadas de libertad: Lo que no se nombra ¿no existe?

Hna. Carmen Lanao,
Voluntariado de pastoral penitenciaria.